Dulce Venganza
-“La venganza es un plato que se sirve frío”- me lo dijeron muchas veces pero no lo quise escuchar, estaba enfrascado solo en una cosa y eso era acabar con la maldita sonrisa que tenia en su rostro. - ¿Que cómo comenzó? A decir verdad todo comenzó cuando él decidió arrebatármela durante el otoño, las hojas caídas de los árboles adornaba el camino del parque por donde paseábamos todos los días pero esa tarde fue diferente a cualquiera porque ese tipo dio la vuelta… - mire como sus ojos reflejaban odio puro, me relaje y seguí escuchando – tiempo después ella me dejó y todo por estar con ese pedazo de escoria – azotó los puños en la mesa enloquecido – pero durante las próximas dos semanas planee mi dulce venganza-.
Su lengua paso por sus labios como si saboreara un caramelo – los seguí hasta el hotel donde festejarían la noche de bodas, me cole por la puerta trasera sin ser visto, espere hasta que todo estaba en silencio y forcé la cerradura, empuñe el cuchillo que llevaba desde casa, lo acaricie como si fuera un niño pequeño, paso a paso me acerque a sus aposentos, el silencio solo se rompía por el sonido de la madera bajo mis pies. Cuando estuve frente a ellos me lance, clave el arma una y otra vez en todo su cuerpo, la sangre brotó de cada orificio hecho por mi amigo en los cuerpos de esos dos desgraciados hasta que dejaron de moverse y salí de ahí sin dejar rastro alguno- trague saliva tras escuchar la naturaleza de su mente – al parecer la sensación de sentir el dulce líquido rojo en mis manos se volvió la droga perfecta pues hasta ahora no lo he dejado de hacer – afilaba un cuchillo al otro lado de la habitación y se dio la vuelta acercándose a mí lentamente, cuando estuvo justo enfrente su voz atravesó mis oídos causando un escalofrío mortal – ahora no grites mientras yo hago mi trabajo -….
Su lengua paso por sus labios como si saboreara un caramelo – los seguí hasta el hotel donde festejarían la noche de bodas, me cole por la puerta trasera sin ser visto, espere hasta que todo estaba en silencio y forcé la cerradura, empuñe el cuchillo que llevaba desde casa, lo acaricie como si fuera un niño pequeño, paso a paso me acerque a sus aposentos, el silencio solo se rompía por el sonido de la madera bajo mis pies. Cuando estuve frente a ellos me lance, clave el arma una y otra vez en todo su cuerpo, la sangre brotó de cada orificio hecho por mi amigo en los cuerpos de esos dos desgraciados hasta que dejaron de moverse y salí de ahí sin dejar rastro alguno- trague saliva tras escuchar la naturaleza de su mente – al parecer la sensación de sentir el dulce líquido rojo en mis manos se volvió la droga perfecta pues hasta ahora no lo he dejado de hacer – afilaba un cuchillo al otro lado de la habitación y se dio la vuelta acercándose a mí lentamente, cuando estuvo justo enfrente su voz atravesó mis oídos causando un escalofrío mortal – ahora no grites mientras yo hago mi trabajo -….
tan originales tus historias como siempre, ¡sgue así!
ResponderBorrarMe gustan las imágenes grotescas que narras, aunque ¡cuidado con la acentuación en los verbos pretéritos y copretéritos!
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